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Una mujer, una profesional, una inspiradora... Madrid. 1914-2005 Comadrona. Periodista. Escritora. Luchadora por la libertad y la igualdad de las mujeres a lo largo del siglo XX Desde el ámbito político, de la información, la formación, la educación, y la salud. 
Desde su aportación invalorable a la maternidad, al nacimiento, al parto consciente sin dolor. Consuelo fue una mujer de su tiempo. Sufrió en múltiples formas a lo largo de su vida la discriminación, el menosprecio, e incluso la persecución, propias de sus contemporáneas. Por ser mujer. Por sus ideas progresistas. Por su modo de concebir su profesión. Estuvo al borde del fusilamiento por republicana -del que escapó milagrosamente mientras era tiroteada desde un tren en marcha-. Fue amenazada y vigilada durante años por el fascismo de la postguerra por ser la supuesta viuda de un dirigente "rojo"-ella nunca militó en ningún partido-. Se vio obligada a dejar a su hija de apenas 3 años en manos de familiares, tratando de protegerla de la guerra, y la persecución fascista. La recuperó de un modo novelesco, un año más tarde en el Madrid de la postguerra. Luchó por ella denodadamente, a lo largo de la guerra y la postguerra. Hubo de criarla y educarla sola. Como viuda de republicano. Durante 40 años –VIVIÓ CREYENDO QUE ERA VIUDA-su marido simplemente desapareció, como miles durante esa época, Y LE HABIAN DADO POR MUERTO. Y de nuevo, por azar y milagrosamente, reapareció tras 40 años, vivo. Y en plena transición pudo volver a su país, a su familia, a su casa, para venir a morir a Madrid, cinco años más tarde. Fue traicionada en repetidas ocasiones: en lo político, en lo profesional, en lo personal. Incluso, se vio obligada en ocasiones a "escoger": "o yo, o tu profesión". Siempre eligió su profesión. Porque era el modo de elegir, en realidad, su libertad y su dignidad de mujer. Como comadrona, estuvo obligada a exiliarse "por cuestionar los principios de la "Santa Madre Iglesia", al tratar de mostrar que la maternidad, y el parto no sólo no tenían que ser fuente de dolor y sufrimiento, sino que podían serlo de bienestar y placer. Fue menospreciada y discriminada entre l@s de su profesión, que prefirieron una vez más dar los honores , que en realidad pertenecían a una modesta y brillante mujer-comadrona, a un "docto" y gris varón ginecólogo. La institución siempre la marginó. Y nunca fue reconocida entre sus colegas de manera pública en proporción al enorme valor de su trabajo asistencial, de investigación y a su apasionada dedicación Ella fue la pionera que introdujo en nuestro país -en el oscurantismo de los 50- el método Lamaze, el parto consciente sin dolor. Y sobre todo, la idea de que si las mujeres son seres inteligentes y el cuerpo un organismo vivo inteligente, nada explica ni justifica que el proceso más refinado, milagroso y perfecto que realiza, el parto, sea un trauma doloroso, ni motivo de sufrimiento. Y por supuesto algo que deba ser "evitado","sustituido" o "mejorado" por la "sacrosanta tecnociencia". Por último, ni siquiera pudo ser reconocida en su calidad de luchadora por la causa de las mujeres. Porque entre las feministas de la época, no era políticamente correcto el discurso ni el ámbito en el que ella desarrolló su actividad: la maternidad. Consuelo fue autora de múltiples obras, siempre destinadas a difundir información entre las mujeres y las comadronas. En los finales de los 80, el pequeño núcleo de comadronas y profesionales autónomas que iniciaban la recuperación del parto domiciliario, y la mejora de las condiciones de asistencia al nacimiento, crearon la Asociación española Nacer en Casa. Contactaron a Consuelo, y la hicieron su presidenta de honor, y su maestra, hasta su muerte, acaecida a finales de 2005, en Madrid, a los 91 años. Actualmente, ese mismo núcleo, ya crecido y convertido en un amplio movimiento por la mejora de las condiciones de asistencia a la maternidad, al parto, al nacimiento y a la crianza, se hace eco de su espíritu y trata de encarnarlo en un proyecto vivo, actual y útil. Este es nuestro homenaje a su persona, su trabajo, su figura, su vida A ti Consuelo, y a todo lo que tú representas. Con nuestra gratitud, admiración y respeto. Para siempre. Bibliografía: - El bebé - El parto en casa - El parto sin dolor - Preparación psicoprofiláctica al parto - Las matronas - Hilando Fino • “Aún es de noche, me acabo de levantar, después de una noche de insomnio en la que he estado dando vueltas al magín, preguntándome qué se podría hacer para defender a las mujeres, cómo podrían éstas llegar a conocerse a sí mismas, a enterarse de que no somos iguales a los hombres, que somos seres diferentes y complementarios, que las evidentes y demostrables diferencias tienen un por qué y un objeto. • Este saber quienes somos y para qué hemos nacido mujeres, acaso sería más difícil de silenciar que otros saberes, si tuviera más arraigo dentro de nuestras conciencias, si haber nacido mujeres se interpretase como ser un ser especial, con otros deberes, con otras aspiraciones, ser conscientes de lo que somos y estar orgullosas de ello”. (2004) • “Yo me voy a morir confiando en que la chispa divina e indestructible que cada ser humano lleva dentro, acabe por manifestarse, por no dejarse sofocar. Espero que al paso de los años, o de siglos, como ocurrió con otras cosas que, a veces, costaron la vida a sus propulsores, el saber se imponga. Y el parto llegue a ser el acontecimiento fisiológico y milagroso que abre las puertas a un nuevo ser y a la vez, impulse a cada mujer a abrirse a la conciencia y al gozo de serlo. Es posible que las gentes futuras no renuncien a la sabiduría, no se dejen engañar, no consientan que las silencien “-2004-
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